Hoy por fin apareciste, y definitivamente no causó el impacto que esperaba de este encuentro. Nuevas peleas, nuevos reclamos, nada se arregla... se desmorona lo poco que queda y me derrumba la esperanza cimentada en unos cuantos recuerdos, en un corazón vacío y ausente.
Tienes razón, tal ves no eres el hombre que necesito, puede ser la razón por la cual te exijo tanto. Pero dentro de mi mente y mi corazón siento que lo hago porque deseo que seas un mejor hombre.
Eres bueno, pero talves no para mí... así como seguramente yo tampoco cubro tus expectativas.
Es una pena, tantos años, tan besos, tantas noches... y todos esos recuerdos quedarán ausentes y aislados de nuestras vidas...
Que pena que no resultara como lo esperé, como desde hace tiempo lo espere...
Aun quedan restos, podrás hacer algo con ellos?...
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